En casi todos los pedidos de contenido hay piezas que no se aceptan. Es normal y es sano: significa que existe un criterio y que se aplica. Lo que no es normal es que nadie haya decidido de antemano qué pasa con ellas, porque entonces cada rechazo se convierte en una negociación puntual y en un fichero que se queda dando vueltas.
Hay tres cuestiones que resolver, y las tres se resuelven mejor por escrito antes de que ocurra que en caliente cuando ya ha ocurrido.
Si se paga o no depende del motivo
La distinción básica es entre rechazo por incumplimiento y rechazo por cambio de criterio.
Si la pieza incumple el encargo, sus anexos o la especificación técnica, no se paga y se corrige dentro de las rondas incluidas. Eso es lo que da sentido al criterio de aceptación y por eso el criterio tiene que ser comprobable, no de gusto.
Si la pieza cumple todo lo pedido y aun así no se usa porque dentro de la empresa ha cambiado algo (la afirmación autorizada, el producto, la campaña, la persona responsable), el trabajo se ejecutó conforme a lo encargado y corresponde abonarlo. Es incómodo de aceptar internamente y es lo correcto, además de ser la única postura que mantiene a un proveedor dispuesto a trabajar contigo el trimestre siguiente.
| Motivo | ¿Se paga? | ¿Puede reutilizarla el creador? |
|---|---|---|
| Incumple el anexo de afirmaciones | No | No, si incorpora producto o información del comprador |
| Incumple la especificación técnica | No, hasta subsanar | No procede: se corrige y se entrega |
| Aparece un elemento de tercero prohibido | No, hasta subsanar | No, y conviene que no circule |
| El comprador cambió la afirmación autorizada | Sí | Sólo si se pacta y no expone al comprador |
| El comprador cambió de campaña o de producto | Sí | Sólo si se pacta y se retira toda referencia |
| El creador dejó de estar disponible | Según lo pactado | No procede, la pieza queda inacabada |
Marco de trabajo de la redacción. No es una medición de mercado, no procede de ningún estudio y no contiene tarifas de referencia.
Si se paga, ¿qué derechos se conservan?
Esta pregunta casi nunca está resuelta. Una pieza abonada y no aceptada puede quedar en tres situaciones distintas según lo que diga el contrato: con licencia igual que las aceptadas, sin licencia ninguna, o en un limbo.
Lo razonable, y lo que produce menos problemas, es que las piezas abonadas queden sujetas al mismo anexo de licencia que las aceptadas. El comprador no está obligado a publicarlas y conserva la posibilidad de hacerlo si más adelante cambia de opinión otra vez, cosa que ocurre. Sin esa previsión, un material pagado se queda inutilizable, que es la peor combinación posible.
¿Puede el creador reutilizar lo que no le compraste?
Aquí hay que distinguir. Si la pieza no se ha abonado por incumplimiento y contiene el producto del comprador, sus signos distintivos o información que no se ha hecho pública, lo prudente es prohibir expresamente su difusión. No es una restricción excesiva: es evitar que circule material con tu producto que tú has rechazado precisamente porque no cumplía tus criterios.
Si la pieza se ha abonado y el comprador ha decidido no usarla, el asunto es distinto y se puede pactar. Permitir al creador reutilizar el material una vez retirada toda referencia al comprador puede ser razonable, y hay que decirlo por escrito, porque el silencio deja la situación abierta a interpretación.
Dónde se guarda lo rechazado
Este es el punto práctico que más incidentes evita. Una pieza rechazada guardada en la misma carpeta que las aprobadas se publicará algún día. No por mala fe: porque alguien con prisa, seis meses después, abrirá la carpeta del encargo y cogerá el fichero que mejor le parezca.
La regla es doble: ubicación separada y estado marcado en el inventario. Con eso, publicar una pieza rechazada exige un acto consciente de cambiar su estado, que es exactamente la fricción que se necesita. El inventario está tratado en el archivo de material.
El rechazo como señal sobre el encargo
Cada pieza rechazada contiene información sobre la calidad del propio encargo. Si se rechaza por afirmaciones no autorizadas, el anexo de afirmaciones no era suficientemente claro o no llegó a quien grababa. Si se rechaza por elementos de terceros, los límites no estaban bien escritos o no se comprobaron en rodaje. Si se rechaza por especificación técnica, el anexo técnico no se leyó.
Un comprador que revisa los motivos de rechazo al cerrar cada lote corrige el encargo y ve caer la tasa de rechazo en el lote siguiente. Un comprador que sólo cuenta cuántas piezas rechazó repite el mismo porcentaje indefinidamente y acaba concluyendo que el proveedor no vale, cuando el defecto estaba antes.
Una tasa de rechazo razonable
No existe un porcentaje de referencia publicado y verificable, y cualquier cifra que circule como estándar del sector no se puede acreditar. Lo que sí se puede afirmar es la dirección: la tasa debe bajar con cada lote si el encargo se corrige, y si no baja, algo del sistema no está funcionando.
Conviene también no perseguir el cero. Una tasa de rechazo de cero suele significar que el criterio de aceptación es tan laxo que no filtra nada, o que el guion está tan cerrado que el creador se limita a ejecutar, con lo que se ha dejado de comprar criterio. Lo tratado en guion pautado o libertad del creador se nota justamente aquí.